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Aprender a quererse

Aprender a quererse

Es muy fácil quererse cuando todo va bien, cuando uno está satisfecho con la vida y tolera sus estados emocionales. Sin embargo cuesta quererse cuando uno no está satisfecho, siente determinadas emociones que no le gustaría sentir o actúa de una manera que juzga como incorrecta.

Ya desde niños lo aprendemos, nos sentimos queridos, reconocidos, valiosos siendo de una manera determinada y no siendo de otra. Haciendo una cosa y no haciendo otra. En esto se basa el sistema de recompensa. Somos ´premiados´ o ´castigados´ en función de cómo somos y de cómo nos comportamos. De adultos, inconscientemente, seguimos repitiendo los mismos patrones, así, cuando las cosas salen según esperamos nos subimos arriba, nos premiamos y reforzamos y cuando no, nos venimos abajo, entramos en continua pelea y dejamos que salga esa parte crítica-juzgadora que mora en el interior de cada uno.

¿Es que cuándo uno acude a terapia no se quiere a sí mismo? ¿Es que tiene la autoestima bajita? Estas son cuestiones que me llaman la atención, ya en este post hablaba sobre algunas creencias que existen sobre ir a terapia. También hablé aquí acerca de la terapia y de lo que realmente persigue.

Ni el que viene a terapia resulta que no se quiere, ni el que no viene significa que se quiera. Todos nos queremos y nos dejamos de querer, la cuestión es cómo lo hacemos y en qué momentos o bajo qué situaciones. Es algo así como cuando uno se casa con alguien y recita el famoso “Yo, Juanito, te quiero en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza…”. (Por cierto si hiciésemos un estudio de parejas en el que contrastásemos éste ´te quiero´ de recién casados con el de los 25 años veríamos de verdad que parejas se quieren y cuáles no…).

Cuando hablo de aprender a quererse, hablo de quererse en todo y con todo. Justo en los momentos, situaciones y actitudes en los que a uno mismo más le duele quererse es cuando más lo necesita. Por otra parte el castigo y la crítica no arregla nada, ni con uno mismo, ni con los demás.

A veces nos sentimos enfadados y culpables frente a ciertas cosas que hacemos. Otras veces nos cuesta perdonar ciertas cosas que decimos a los demás o ciertas decisiones tomadas… Cuanto más nos conocemos a nosotros mismos más nos comprendemos y más nos aceptamos, más podemos trascender esos momentos que  yo llamo ´no me aguanto ni a mi mismo´.

Cuanto más conocemos nuestras limitaciones en determinadas habilidades y capacidades más nos damos cuenta de que no  hay nada que perdonar o corregir  de algo que hicimos en el pasado. Que simplemente hicimos lo que supimos de la mejor manera que conocimos, con los recursos que en aquel momento tuvimos. Esto nos permite ir creciendo y aceptarnos a nosotros mismos, con todo, sin condiciones.

Así que, cuando algo no resulte cómo esperas, cuando te encuentres actuando de una manera que no te satisfaga o tomando una decisión que después cuestiones espero recuerdes estas palabras. Es posible crecer y hacer las cosas de forma diferente, pero para ello es necesario aceptarse y quererse cuando más cuesta. El resto viene prácticamente solo.

Feliz viernes!

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