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La fuerza interior que nos habita

La fuerza interior que nos habita

Todos nosotros en momentos señalados hemos llegado a ese punto de sentir que no podemos con algo, sentir que estamos al límite de nosotros mismos y sentir que no vamos a poder sostener nada más:  ´Una cosa más y salta todo por el aire´.

A veces la vida tiene esa cosa de hacer coincidir muchos asuntos que atender y muchas urgencias por resolver, aparentemente, todos de máxima importancia. Como suele decir una buena amiga ´parece que los astros se hayan alineado para ponérmelo difícil´.

¿Quién no ha sentido este cansancio? ¿Quién no ha experimentado confusión ante ello?

No obstante el organismo tiene la capacidad de organizarse en la resolución de dichos asuntos, es lo que en Gestalt llamamos la confianza en la autorregulación organísmica.

¿Qué QUÉ? ¿Confianza en qué?

Sí. La autorregulación organísmica viene a decirnos que todo organismo tendemos al equilibrio y estamos dotados de una capacidad para alcanzar el equilibrio. Dice que somos capaces de detectar las necesidades prioritarias y poner en marcha los recursos necesarios para satisfacerlas.

Por tanto, cuando uno se siente desbordado, que no puede más, que tiene el alma en un puño o que se le acaba la energía el organismo sabe perfectamente como restablecer el equilibrio, sabe lo que necesita y sabe cómo obtenerlo si no lo tiene disponible.

¿Qué sucede entonces para que no lo haga? En este proceso de restablecer el equilibrio tiene lugar lo que llamamos autointerrupciones o mecanismos de defensa, puedes ampliar información aquí. Estos mecanismos actúan bloqueando dicha satisfacción de necesidades e interrumpen un proceso, constituyendo lo que en Gestalt llamamos asuntos inconclusos.

Esta es una de las razones por las que en un proceso de psicoterapia la tendencia sea a ayudar a tomar conciencia a la persona de sus necesidades y la manera en la que son interrumpidas. No hace falta proporcionar ningún tipo de solución, una parte de la persona sabe ya lo que necesita pero lo interrumpe. No hace falta cambiar nada, no hace falta poner nada nuevo, simplemente con darse cuenta de que es lo que sobra, de que es lo que interrumpe una necesidad el camino se despeja.

Cuando uno sabe esto, cuando uno tiene plena confianza de que es cuestión de saber aguardar… de saber que todo lo que un día se fue amontonando grano a grano se irá diluyendo poco a poco está en sintonía con su parte más sabia. Saber que solo es cuestión de confiar.

Feliz viernes!

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