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Nuestro niño interior

Nuestro niño interior

Dentro de cada uno de nosotros habita ese niño o esa niña que algún día fuimos. En la forma de ser, de estar, de relacionarnos… en las cosas que hacemos, en la gestión de nuestras emociones…

De alguna manera somos lo que somos gracias a ese pequeño ser que a través de las diferentes etapas vitales y a través de lo vivido en ellas ha hecho posible que hoy en día estemos donde estamos.

A menudo en terapia veo a niños, no adultos. No niños en cuanto a la edad cronológica, sino niños que viven en un cuerpo de adulto. Algunos más mayores, otros más chicos. Todos ellos maravillosos. Con emociones naturales y necesidades propias de los niños que los adultos tan serios y racionales muchas veces no entendemos.

Una de las cuestiones que ayuda a los padres a mejorar su relación con los hijos es precisamente ésta: trabajar con ese/a niño/a interior que habita en nosotros y que de alguna manera nuestros niños nos ponen a atender y nos brindan la oportunidad para crecer con ellos. Aquí puedes ampliar información sobre esto.

Ya lo decía Christiane Northrup: ´La mejor herencia de una madre a su hija es haberse sanado como mujer´. Podemos decir lo mismo en el caso del padre, y en general, en las diferentes relaciones. Cuanto más se conoce y se comprende uno a sí mismo, más comprende y conoce a los demás. Esta es, sin duda, la esencia de la psicoterapia: El trabajo personal del profesional consigo mismo como requisito indispensable.

Uno de mis maestros suele decir con frecuencia: ´Mi mejor terapia es mi historia de vida´. Así lo pienso yo también. Cuanto más me conozco a mí, más conozco al otro, más me doy cuenta de que en el fondo, cada uno con su propia historia de vida y su camino recorrido, estamos separados por algunas diferencias y unidos por un mismo hilo: el de las necesidades.

¿Qué pasa, pues, con ese niño/a que vive dentro de nosotros? A veces se trata de un niño avergonzado, otras veces enfadado y otras alegre. Un niño que vino a buscarnos y a decirnos que lo escucháramos, que lo atendiéramos y que lo acompañáramos. Un niño que vino a decirnos algo en el lenguaje en el que lo hacen los niños: el de las emociones.

Existen muchas maneras de encontrar y recuperar a ese niño, una de ellas es mediante la terapia de la risa, mediante la cual se trabajan algunas emociones claves y uno toma conciencia de ciertas resistencias y da el paso para trascenderlas. También mediante la terapia individual se crean espacios para trabajar con ese niño/a interior cuando así lo decide la persona o lo requiere la demanda que realiza. Desde mi experiencia profesional éste es uno de los trabajos que más me gusta y que me enamora de la psicoterapia, si cabe, todavía más.

A veces la vida misma es la que nos lleva a encontrar a ese niño/a y preguntarle que vino a decirnos, en ocasiones, mediante diferentes malestares.

Me despido con esta cita de Robert Fulghum que tanto me gusta y me conmueve:

“Sé lo que de verdad quiero que me traigan los Reyes: quiero volver a la infancia. Nadie me va a dar eso… Sé que no tiene sentido, pero de todas formas, ¿desde cuándo tiene sentido pedir cosas a los Reyes Magos? Se trata de un niño de hace mucho tiempo y muy lejano y se trata del niño de ahora. En ti y en mí. Esperando tras la puerta de nuestros corazones a que algo maravilloso ocurra”.

Seguimos la próxima semana…

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