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Detrás de una sesión de terapia

detras-de-una-sesion-de-terapiaDespués de haber acompañado a diferentes personas que acuden a terapia surgen algunas cuestiones interesantes que frecuentemente me preguntan y me llevan a escribir este artículo.

“¿Cómo lo haces? ¿Cómo sabes eso? ¿Qué hizo posible que me entendieses cuando ni yo mismo/a era capaz de entenderme?”

Desde mi experiencia me he encontrado con personas que infravaloran la terapia, que la etiquetan como cara o que piensan que es lenta; sin embargo me encuentro con muchas más personas que valoran mucho el trabajo que se hace y se comprometen al máximo, obteniendo como consecuencia de ello buenos resultados.

Tanto si ahora estás leyendo esto y la valoras o no lo haces déjame contarte que hay detrás porque puede que pienses que cualquiera podría hacer terapia. Y si, en cierta manera cualquiera que trabaje a fondo con lo más importante: consigo mismo.

¿Qué significa trabajar con uno mismo? Trabajar con uno mismo implica muchas cosas, pero si algo es vital en el trabajo con uno mismo es cultivar la presencia: La presencia necesaria para que la persona que entre por esa puerta sea atendida con todos los sentidos. Qué fácil es escribirlo y que difícil es hacerlo: desarrollar la capacidad de dejar a un lado lo que a uno le ocurre para ofrecerle a la persona que viene atención exclusiva y que lo demás no interfiera en la sesión. El terapeuta es como un espejo, un espejo que devuelve reflejos, si este espejo no está limpio así serán los reflejos que devuelva.

Claro que como persona el terapeuta no es una máquina que se pueda desconectar y es precisamente cuando lo hace cuando no consigue conectar con el otro. ¿Cómo encontrar el punto donde es posible escuchar al otro sin desconectarse de uno?

Dice Alejandro Jodorowsky que para hablar con un preso tienes que entrar en su calabozo y para escuchar al otro tienes que dejar de oírte a ti mismo. Si te paras a pensar dejar de oírse a uno mismo implica mucho más que ´olvidar´ u ´obviar´ lo que a uno le pasa, porque como sabes, cualquier tema que para uno es importante no desaparece aunque uno cierre los ojos a ello, pues sigue, aunque en otro lugar donde uno no ve. La tarea no es obviarlo, sino saber que está ahí y tener la capacidad de trascenderlo.

Por eso cuando alguien me pregunta cómo lo hice, cómo lo supe, le digo: porque estuve presente. No es magia, no es un fenómeno misterioso ni nada por el estilo. Es constancia, mucho trabajo personal y pasión por la terapia. También libros y formación continuada, pero por encima de eso detrás de una sesión de terapia hay mucho tiempo en cultivar la presencia.

A continuación un enlace donde una terapeuta expresa en primera persona la vivencia de ser terapeuta de una manera preciosa.

El vientre del terapeuta – VIRGINIA GAWEL:

A aquellos que me acompañan y siguen haciendo de la terapia un encuentro que genera vida, gracias!

Feliz viernes!

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Una respuesta a “Detrás de una sesión de terapia

  1. Pingback: La terapia del terapeuta | IRENECALATAYUD

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