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Uso y abuso del GRACIAS

uso-y-abuso-del-gracias¿Deberíamos de sentirnos afortunados por lo que tenemos? ¿Deberíamos ser más agradecidos con lo que nos es dado? ¿Qué sucede en nosotros cuando damos gracias y no lo sentimos?

A veces damos las gracias sin sentirlo realmente, sin sentir que realmente somos afortunados, sin decirlo de corazón, sino de cabeza.

La palabra GRACIAS está sobreexplotada, más que utilizada. Pasa similar con la de perdona o disculpa. Alguien te da algo y acto seguido es un: gracias. Alguien hace algo que puede dañarte y antes de que expreses te dice: lo siento, parece que ni tienes tiempo a preguntar por qué (en el otro extremo está quién nunca lo dice, pero eso, es otra historia).

Palabras con tanta fuerza que precisamente por su uso continuado e indiscriminado se han ´prostituido´ convirtiéndose en algo que forma parte del lenguaje o de una transacción pero no necesariamente en un acto de reconocimiento (re-conocimiento) y valoración del otro y de lo que ha hecho. Palabras que son dichas porque ´toca´ o porque forma parte de ser educado, cortés, correcto, diplomático.

Una palabra como gracias que encierra un sentimiento tan grande, que hace grande al que la da y al que la recibe y sin embargo que queda como una simple transacción cuando forma parte del protocolo de una conversación.

No sé tú, pero yo no puedo evitar sentir cierta tristeza cuando una persona da las gracias a alguien pero no las siente. Me conecta con la falta de honestidad con uno mismo y con el otro. ¿Cómo podemos llegar hasta ahí?

Nos inculcan desde niños a dar las gracias, pero no a apreciar lo que nos es dado o el valor que encierra, este valor es algo posterior  que se va construyendo a medida que vamos creciendo, vamos perdiendo, vamos necesitando y vamos trabajando en ello. Tal vez porque de niños observamos que nuestros padres también agradecen automáticamente aprendemos también a hacerlo así.

Ya de adultos este ´deber ser agradecido´ se confunde con otras cosas y se produce un vacío donde realmente es difícil experimentar una plena gratitud.

Personalmente cuando siento gratitud y  agradecimiento hacia lo que me rodea, lo que soy, lo que he vivido y lo que vivo, las personas que me he encontrado en mi vida… es inevitable que un sentimiento me inunde y me expanda, es una emoción que me llena y es difícil esconder, una emoción que se muestra  transparente, con verdad. Es una elección, una consecuencia de sentir y una consecuencia de dar valor. No es una moneda de cambio ni quiero que lo sea porque esto me empobrece y empobrece al que se la doy.

¿Qué pasaría si fuéramos más ´justos´ con esta palabra? ¿Qué pasaría si le diéramos el valor que se merece? Que GRACIAS sea una palabra plena y no vacía. Que cuando la demos nos hagamos grandes y hagamos grande al otro. Que sea un regalo para uno mismo y para el otro.

Seguimos la próxima semana!

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