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El cambio… ¿cómo y para qué?

El cambio, como y para quéA menudo pensamos en cambiar aspectos de nuestra personalidad o pedimos que sea el otro/la otra el que haga un cambio, ´así todo funcionaría mejor´, ´si él/ella cambiara su actitud las cosas se solucionarían´… ¿quién no se reconoce en algunas de estas cuestiones? En la pareja se habla mucho de los cambios que hacer por parte del otro para que la relación funcione, aunque a veces no vemos que es una manera de ahorrarnos el trabajo que a nosotros nos toca.

Sin embargo poco podemos esperar cuando el cambio lo ponemos fuera de nosotros en una persona o situación perdiendo capacidad de decisión y de poder. Ahora bien… ¿es que tendríamos que cambiar nosotros frente a lo de fuera? ¿Para qué? ¿Con qué fin?

En realidad el cambio que funciona consiste en poder incorporar algo diferente a lo que ya hay, pero muchas veces se intenta quitar una cosa y poner otra. Muchas veces se teme a los cambios porque uno lo imagina como imposible o muy difícil y se plantea… ¿Cómo voy a dejar de ser así? ¿Cómo voy a manejar esta situación de una manera diferente? Como es lógico uno no puede renunciar a esto, sería renunciar a una parte de él, a su propia esencia… pero si sería interesante sentir que puede elegir también ser de otra manera, estar de otra manera.

En el fondo cambiar no es más que transformarse o evolucionar en un aspecto, también flexibilizar o incorporar nuevos aspectos y poder elegir entre ellos. Así si una persona siente que tiene opciones no se ve empujada a ser/actuar como sabe si no como quiere. Sería algo así como tener una caja de herramientas donde uno puede utilizar la herramienta que mejor se adapte en cada situación en lugar de tener que usar la que tiene y estar condicionado por la misma.

¿Para qué cambiar? Las razones que motivan los cambios son importantes. Y es que si algo va a garantizar un cambio va a ser que la razón sea interna (es decir que provenga de una motivación interior y uno crea firmemente en que lo quiere así), estable (que sea algo que perdure en el tiempo y no sea algo pasajero, por ejemplo: salir a correr hasta que pierda ´X´ kg no sería muy estable) y que sea un valor a alcanzar, algo que hace que crezcamos.

Como dice Blaise Pascal: ´Generalmente las personas se convencen más por las razones que descubren ellas mismas, que por las que les explican los demás´. Si algo moviliza el cambio va a ser escuchar la necesidad interior.

Feliz viernes!

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